En la formación un poco de motivación nunca viene mal

En la formación un poco de motivación nunca viene mal

La motivación es la estimulación o la influencia para proceder de una determinada manera o despertar el interés por algo. A todos nos cuesta realzar determinadas tareas, unas más que otras, pero si tenemos una motivación para realizarlas estas son más llevaderas. Se ha escrito muchísimo sobre esto, y desde luego yo no soy ningún experto, pero a mí como al resto de las personas, normalmente un poco de motivación positiva siempre me viene bien.

Como cualquier otra acción la formación es una actividad que es placentera cuando se realiza por gusto o porque nos agrada lo que tenemos que aprender, pero en otras ocasiones puede ser un verdadero sufrimiento. Es en estos casos cuando debemos motivarnos y ver la formación como el medio para llegar a un fin, nuestro objetivo o meta.

El inicio de la motivación aparece con un objetivo, algo que queremos hacer o conseguir. Debemos tener un objetivo alcanzable y visualizarlo para estar constantemente motivados, porqué o para qué nos estamos formando. Los objetivos pueden ser más o menos ambiciosos, pero siempre deben ser realistas, porque si no tendrán el efecto contrario, la desmotivación y al final abandonaremos el reto de conseguir nuestra meta, el objetivo que nos habíamos marcado, aprender aquello que nos habíamos propuesto, con la frustración que ello conlleva. Para poder cumplir con lo planeado es aconsejable planificarlo y fraccionarlo en pequeñas etapas y así ir completando cada una de ellas.

Como cualquier objetivo que queramos llevar a cabo, el aprendizaje también tiene sus obstáculos, desde el planteamiento, la preparación y la ejecución, pero lo que tenemos que tener siempre claro es que el primer paso para alcanzar una meta es empezar.

“Hazlo ahora, quizás luego sea demasiado tarde”, esta afirmación debe emplearse tanto para lo que debemos hacer, aunque no nos apetezca, como para lo que realmente queremos hacer. No desperdicies el tiempo, si ese no es el objetivo, aprovéchalo como tú creas, dentro de tus posibilidades, claro está, y disfruta lo que estás haciendo. Hace tiempo leí que teníamos 1440 minutos al día para utilizarlos como queramos, los utilices como los utilices al final del día se acaban, piensa que cada uno de esos minutos fuera solamente un € ¿cómo lo emplearías? Aplica este pensamiento a la hora de sentarte a estudiar verás cómo aprovechas mejor el tiempo y dejas de procrastinar (estupenda palabra).

Si creemos en lo que estamos haciendo y pensamos que podemos hacerlo bien, el porcentaje de éxito será mucho más alto 😉

¿Cuál es tu meta?

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