La formación continua en las empresas

La formación continua en las empresas

Que la formación continua es una fortaleza para las empresas a la hora de generar valor en sus empleados y por tanto en ellas mismas no es nada nuevo. Sin embargo, para la consecución de ese objetivo hay que tener claro el objetivo que se pretende con cada acción, planificar el desarrollo y medir el resultado para asegurarnos que generan un impacto positivo es los trabajadores y en la propia organización.

La formación continua es un proceso de aprendizaje activo y permanente al que tienen derecho y obligación los profesionales, que está destinado a actualizar y mejorar los conocimientos, habilidades y actitudes de los profesionales ante la evolución científica y tecnológica y las demandas y necesidades, tanto sociales como laborales.

Son objetivos de la formación continua:

  1. Garantizar la actualización de los conocimientos de los profesionales y la permanente mejora de su cualificación, así como incentivarles en su trabajo diario e incrementar su motivación profesional.
  2. Generalizar el conocimiento, por parte de los profesionales, de los aspectos científicos, técnicos, éticos, legales, sociales y económicos.
  3. Mejorar en los propios profesionales la percepción de su papel, como agentes individuales en la organización y en el sistema.

Para ello a la hora de elaborar un proyecto de formación la organización debe tener en cuenta los retos a los que la compañía se enfrenta y las necesidades que de ellos se derivan. Las organizaciones que se han preocupado de realizar planes serios de formación continua para sus trabajadores han visto mejorados sus niveles de productividad, competitividad y compromiso de los empleados. Existen varios requisitos indispensables que garantizan el éxito:

  1. Comprometer. Los profesionales deben entender que están siendo “desafiados” (en el mejor sentido de la expresión) a crecer por su bien y por el de la organización. Hay que hacerles partícipes de la meta a alcanzar ya que les va a suponer, como no puede ser de otra manera, un esfuerzo adicional. Deben entender la formación como una oportunidad de mejora.
  2. Motivar.Además de tener claro el objetivo, como si de una carrera ciclista se tratase, para hacerles más llevadero la consecución final, se debe desglosar el objetivo en otros más pequeños y accesibles como si fueran las etapas de la carrera, que deben ser alcanzables y cuantificables. La creación de contenidos dinámicos, que alternen los conceptos teóricos y prácticos, o la personalización de los contenidos también ayudan a una mejor aceptación.
  3. Aplicar. El aprendizaje debe ser activo y orientado al propósito que persigue la compañía con su implantación. El alumno tiene que percibir desde el inicio la posible aplicación de lo aprendido.
  4. Implicar. El estudiante debe pasar de ser un mero espectador, a participar activamente del proceso de aprendizaje, lo que aumenta su compromiso y mejora la precepción que tiene sobre cómo la empresa le valor. Para ello hay que permitir que se involucre aportando sus conocimientos o mostrando sus disconformidades, que se deberán rebatir o aceptar según el caso.
  5. Medir. Como todas las acciones llevadas a cabo en una empresa, el impacto de la formación debe ser mensurable, ya que no deja de ser una inversión que busca una rentabilidad, para lo que es indispensable que el objetivo esté claramente definido.

Nacho Cuesta Márquez
Coordinador del área de diseño en Grupo Conforsa

Esta entrada fue publicada en Formación. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La formación continua en las empresas

  1. Ingrid - Cursos para empresas dice:

    Conocer la competencia, los retos en el mercado y necesidades propias nos ayudara a conseguir un diseño de curso mas efectivo para crear empleados actualizados y eficaces mejorando el trabajo interno empresarial con resultados excelentes y competitivos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *